Respetemos y cuidemos nuestra Prakriti

¿Conocés cuál es tu Primera Naturaleza?
Hay personas que necesitan desayunar temprano y se sienten mal si se saltean una comida.
Otras pueden pasar horas sin comer y ni siquiera lo notan.
A algunas el frío las afecta muchísimo. Otras lo disfrutan.
Hay quienes necesitan movimiento, desafíos y estímulos constantes… y quienes recuperan su equilibrio cuando bajan el ritmo.
¿Por qué?
Desde hace miles de años, el Ayurveda observa algo que hoy también empieza a resultarnos familiar: no todos necesitamos lo mismo para estar bien. Y una de las claves para comprenderlo es la Prakriti.
Tu Prakriti: tu naturaleza de base
En Ayurveda, Prakriti hace referencia a la constitución individual con la que nacemos. Es una combinación particular de las tres energías o doshas: Vata, Pitta y Kapha.
No significa que seas simplemente “Vata”, “Pitta” o “Kapha”. Tu constitución es mucho más particular que eso.
Es una especie de mapa que ayuda a comprender tendencias de tu cuerpo, tu digestión, tu energía, tu manera de reaccionar ante el estrés, tu sueño, tu apetito e incluso determinados patrones de comportamiento.
El mismo alimento, dos respuestas diferentes
Imaginá dos personas que comen exactamente lo mismo. Una termina la comida liviana, satisfecha y con buena energía. La otra queda pesada, hinchada o con digestión lenta.
¿Significa que ese alimento es “bueno” para una y “malo” para la otra?
No necesariamente. Pero el tema es si vos lo podés digerir bien.
Para el Ayurveda, hay que mirar mucho más que el alimento en sí: quién lo come, cómo está su Agni —su capacidad digestiva—, en qué momento del día, en qué estación y cuál es su estado actual de equilibrio.
Conocerte cambia la manera de cuidarte
Muchas veces buscamos respuestas afuera:
¿Qué dieta debería hacer?
¿Cuántas horas debería dormir?
¿Qué ejercicio es mejor?
¿Qué debería desayunar?
¿Qué debería dejar de comer?
Pero quizás una de las preguntas más importantes sea:
¿Qué necesita mi naturaleza?
Conocer tu Prakriti puede ayudarte a empezar a reconocer tus propias tendencias.
Quizás descubras que necesitás más regularidad de la que imaginabas.
O que tu tendencia natural es exigirte demasiado.
Que tu digestión responde mejor a determinadas combinaciones.
Que necesitás movimiento para sentirte bien… o que necesitás aprender a descansar.
Que ciertas situaciones te llevan fácilmente al exceso de actividad, mientras otras te vuelven más lenta o pesada.
Y cuando empezás a reconocer estos patrones, algo cambia:
dejás de luchar tanto contra vos misma.
Tu naturaleza no necesita ser corregida
No tenés que convertirte en otra persona para estar mejor.
Necesitás aprender a escucharte. Tu cuerpo tiene tendencias.
Tu mente tiene patrones. Tu digestión tiene su propio ritmo.
Tu energía también.
Namaste,
María




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