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Encender la llama del Espíritu

Estamos inmersos en un mundo en el que hablar con honestidad con los demás y con uno mismo puede resultarnos difícil. A veces los ambientes en los que nos movemos, las creencias con las que crecimos, los mandatos, el ¿qué dirán? el quedar bien con los demás y el ser parte de un grupo, ser aceptados, nos lleva a entrar en una rosca de decisiones que no siempre van de la mano con lo que de corazón deseamos.

Nos cuestionamos y castigamos demasiado. Dudamos de nosotros. Entramos en el diálogo mental y le creemos todo a la mente, olvidándonos que somos SERES ESPIRITUALES viviendo una experiencia humana. Que hay UNA VOZ INTERIOR que es LA VOZ DEL ALMA que siempre quiere lo mejor para nosotros. Para poder escuchar esa voz amable, cálida, amorosa, debemos bajar el volumen a la mente.


Son dos voces totalmente diferentes. Y con la práctica de meditación, silencio, introspección comienzas a darte cuenta cuál es la que dirige tu vida. La voz de la mente es dura, crítica, dual, y habla repitiendo, dando opiniones y juicios. Con esa voz siempre nos falta algo para estar bien.

La voz del espíritu es tranquila, mas suave, asertiva. De ella es que recibimos los mensajes de la INTUICIÓN.


La intuición es el ALMA guiándonos en el camino. Vivir la vida que el alma vino a experimentar es vivir en el dharma, en la misión, en la verdad. Todo lo demás es cotillón. Podemos seguir buscando excusas para seguir en la zona de confort, o podemos elegir un cambio para estar en paz y en coherencia con lo que en la llama del corazón anhelamos. Cuando dejamos de querer ser lo que se espera de nosotros, el verdadero camino aparece y el alma nos sonríe. Estamos en estado de contentamiento, en referencia interna y no externa. Lo que digan de nosotros no nos hará flaquear, sabemos quienes somos y para qué estamos en esta vida.

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